
Creo que los pasados años han estado con ese argumento de las propinas, que si no les pagan a los empleados, que si las ponen en las cuentas, que si se enojan los meseros o los clientes. Bueno, pues el relajo ya llegó a Coatlan. Dire que este es el tipo de chistes del que me gustaría que se me ocurrieran más entre cosas de restaurante con sus claros toques prehispánicos.
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